Tengo deseos de escribir, tengo mucho que decir, mucho de que quejarme, mucho de que dudar, pero no sé con que palabras, porque las palabras a veces no son las justas, las necesarias, pero no las pienso, las digo.
Digo que dos miradas encontradas pueden fundirse en el tiempo pero son eternas en la retina, en la memoria de los ojos, y sobre todo en la mía, pero no alcanza, ¿que hago con el recuerdo de una mirada? es un recuerdo lleno de vacío, porque todos los recuerdos en verdad son vacíos, te hacen acordar lo solo que estás, o el hueco que hay en vos.
Voy acumulando miradas y las proyecto todas hacia vos, puede que pierda el color, y comience a ver en blanco y negro, una vez más, mientras no pierda la vista seguiré proyectando, no puedo no hacerlo. Me contradigo y digo: ya no, pero no puedo, está en mi esencia, en mi naturaleza, en mi forma de vivir. No entiendo a la gente que no proyecta, que no se apasiona, que no sueña, ¿como hacen para seguir viviendo? no tienen sangre en las venas, tienen jugo de tomate, o licuado de frutilla, pero no sangre, eso está claro, y que aburrido, que desesperante, que fríos, que secos, que vacíos, que sucios.
Me dura poco tiempo la paz interna, el no pensar, el no proyectar y embarcarme en un nuevo viaje, ninguna calma es tan duradera en mí pero es que si lo es, quiere decir que no estoy viviendo a fondo, como vivo siempre, entonces no me encuetro, porque puede que haya una introspección necesaria y que encuentre a otra dentro de mío pero de cualquier manera no soy yo.
Esta soy yo, otra vez yo, el sufrimiento comienza de nuevo, los deseos, las dudas, las bajas y altas autoestimas que cambian constantemente, pero ahora más libre, ahora priorizo mi felicidad, y para eso necesito ser libre, sé que no debo atarme a nada, pero si sueño, si proyecto, soy rehén de esa proyección, de que la proyección se vea plasmada en esa tela y parezca tan real que hasta salga de la tela misma, soy rehén de mis sueños, a eso si estoy atada y no quiero.
No encuentro explicación al porque de mi ser, pero tampoco la quiero, si se pudiese explicar todo, sería tan científico como aburrido, poco humano, poco sensible.
Ya no sé si creer en el destino, aunque existe, pero nosotros lo formamos, depende de nosotros, de cada elección que tomamos segundo a segundo, sí, es asfixiante pensarlo, creo en mí, debo ser la única que cree en mí, hasta a veces yo dudo, pero me termino creyendo porque si me concentro en mí sé que llego, que llegaré a algún lado, en realidad no lo sé pero es lo que espero, lo que espero con ansias.
Lo divertido y seductor del juego es que no es fácil, para muchos es fácil, para mi siempre todo es difícil, tengo un imán hacia las complicaciones, lentitudes, histerias, todo eso, entonces no sé si yo soy la culpable.. pero elijo sin saber, en realidad tampoco sé si llamalo elección, es lo que tiene que ser, y es, y pasa pero pasa como si no hubiese pasado, entonces no se entiende, pero todo me cuesta, y yo sigo, sigo cual hormiguita que carga hoja por hoja aunque pasen pieces gigantes a su alrededor y la tumben, yo sigo pero me canso, vengo con cansancio acumulado.
Como sea, pongo todo de mí, cuando me entusiasmo no me para nadie si no es el dolor o la realidad misma que muchas veces suele ser más fuerte que mis inventos, que mis sueños, entonces sólo ahí paro, ojalá no tenga que caminar mucho hasta darme cuenta que sólo habia sido un invento, un invento mío que jamás llegará a ser real.
HOGUERA DE LAS VANIDADES
Hace 4 días

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