Se trata de un encanto, de un cegamiento feroz, de algo profundo, intangible, hasta desgarrador, se trata de amar hasta enloquecer, nada tan fácil en mí.
Nada tan fácil como sentirte dentro mío y no poder desprenderte, de que ocupes en mi pensamiento casi todas mis horas, de no poder hacer nada que no sea pensarte.
Y es hermoso, es hermosa esa ilusión amorosa que nos hace ver el mundo tan distinto, que nos hace otras personas, porque ya no somos los mismos, hay un proceso hasta llegar a ser otro, y nos transformamos en otro, cuando justamente el otro, ocupa toda (o gran parte) de nuestra existencia, entonces ya no somos nosotros mismos y ahí comienza el problema.
Porque uno al no ser ya el mismo, y no encontrarse porque esta tan concentrado en ese ser que lo desvela, pierde el rumbo, se pierde en su vida que ya le pertenece, en gran parte, al otro.
Y es entonces cuando comienza a desvalorizarse, porque sólo es el otro, ya su persona pierde importancia, todo por el otro, se pasa por encima de su importancia y su valor, porque acá lo que importa es el otro, que el otro este bien, cómodo, feliz, hacerlo sentir perfecto, porque como el otro ocupa un grandísimo lugar en nuestra existencia, nos olvidamos que nosotros teníamos una existencia y una vida aparte, y ahí todo se mezcla y nada se entiende hasta que se empieza a sufrir, y ahí es cuando aparece una voz de adentro que dice: “stop”.
Porque antes estábamos totalmente ciegos, nos pasábamos por arriba, hacíamos cosas que no hubiésemos aceptado si aun estuviésemos cuerdos, pero amor cuerdo no es amor, entonces lejos estamos de ser coherentes, pero cuando se sufre y se siente que algo no es como queremos, ahí se frena, sólo hasta llegar al extremo del malestar.
Entonces el ser se comienza a hacer preguntas: ¿esto es lo que yo quiero?, ¿esto me merezco? ¿por qué no puede ser de otra forma? ¿por qué acepte estas condiciones de juego?
Caen todas las fichas juntas en ese instante y es agobiante el clima que se siente, el sentir que nos mentimos tan bien, haciéndonos creer que estábamos tan bien y que nos conformábamos y éramos felices así, cuando en verdad, lejos estamos de ser felices, porque alguien que esta atado a una norma, a un limite, ¿cómo puede ser libre? Y si no es libre, ni natural, y mucho menos espontáneo ¿cómo puede sentirse feliz?
Claro que no, pero en el momento era tan feliz, sí, porque no te quedaba otra: o fingías ser feliz bajo esas condiciones o no lo veías más, entonces tu mente inconscientemente soportó las condiciones, se masticó las ganas de decir tantas ganas, de besar tantas veces o de mirar más.
Y cuando nosotros mismos nos desenmascaramos es tan doloroso, porque uno en ese instante se dá cuenta que lo anterior era algo ficticio, algo mecanizado, pero nada natural, nada espontáneo, y no hay nada peor que negarle al ser humano la libertad, nada peor.
Entonces se piensa, se piensa mucho, con cada neurona, se piensa en cada posibilidad, en cada “sí” y “no” como respuestas, en cada “puede ser”, se piensa en cada variante, en cada hipótesis con las que pueden salirte del otro lado, y se sacan conclusiones, miles distintas.
Por empezar, después de abrirnos a la verdad y darle luz y dejar esa mentira patética y conformista atrás, nos sentimos valientes, como con fuerza, y sobre todo, valiosos, porque eso es valorarse, saber decir “no, hasta acá llegue”, “hasta acá te puedo dar”, es poner nuestros limites, es decir: quiero ser yo, y no actuar bajo condicionamientos, y no tener que pensar 14 veces una acción antes de hacerla o una frase antes de enunciarla.
Entonces, les decía, que llegan las conclusiones, llegan como granizo caído del cielo, te caen todas con una velocidad increíble y te duelen también porque en cada conclusión esta el famosísimo: “vamos a tener que dejar de vernos entonces”, “tenes razón, vos no mereces esto” y bla bla bla, también podemos hablar de lo que es justo y lo que no es justo para nosotros, también podemos hablar de que el otro ceda un poco sus condicionamientos tan rígidos, podemos hablar de relajarnos, de dejarnos llevar, total ¿qué es lo peor que puede pasar? Si sólo somos humanos con el tiempo contado en este mundo tan efímero, entonces a veces me digo: disfrutemos lo que nos queda y no planifiquemos, porque nada va a ser como al final queremos, o quizás si, pero la única certeza que tenemos es la incertidumbre del futuro, entonces ¿ por que no ser nosotros mismos? Si total el río va a seguir su cauce, aunque lo encierren, aunque le pongan millones de troncos, si el río tiene que salir, va a salir, porque tiene mucha más fuerza que las trabas que puedan ponerle.
Y entonces esto es una cuestión de valentía, de arriesgarse, de cambiar, de apostar, de dejar la cobardía para los débiles, porque en el fondo somos fuertes, aunque tengamos una fragilidad y sensibilidad que nos sople y nos haga caer,
hay sentimientos que nos hacen fuertes guerreros e invencibles héroes,
y ese sentimiento es el amor.
~ Danila
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Hace 3 días

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