Relajar la mente,
no sentir el peso del cuerpo,
observar como se consume mi cigarrillo,
mientras escucho el silencio,
porque los silencios se oyen,
y se sienten más que mil gritos.
Podría estar horas mirando
como se consume ese cigarrillo,
que en unos minutos sólo será
suciedad de cenizas, y nadie las querrá,
pero ahora es tan hermoso.
Como el silencio que escucho,
mientras escucho el silencio de la noche,
escucho a mi alma,
si todos se detuvieran a escuchar al silencio,
si todos se detuvieran a hablar con el silencio,
es decir, a hablar con ellos mismos,
todo seria tan distinto.
Estoy adormecida, pero consciente,
nunca dejo de estar consciente,
pienso en esta vida, y pienso en todo
en el paso del tiempo,
en como nos transforma,
y nos abre y cierra puertas.
En los momentos de locura,
en los momentos en que la sangre era tan espesa,
en los momentos en que sentí la adolescencia
tan a flor de piel,
ya aprendí de esos momentos,
que por suerte quedaron tan atrás,
y por suerte sigo aprendiendo de otros,
en los aprendizajes forzosos,
en la improvisación del ser humano,
para continuar viviendo en esta selva,
en donde sobreviven los más fuertes.
Soy uno de ellos,
y soy feliz de no desaprovechar ningún momento,
ninguna posibilidad,
me como a la vida,
a la vida entera,
con todos los sabores que pueda tener,
y
es que
ahora son
tan
dulces
.
~ Danila
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Hace 3 días

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